Siguiendo la propuesta que hace Pablo en su Space, voy a contar una pequeña historia que sucedió en la realidad -aunque adaptada a los requisitos del juego-. O sea que el escenario no es el real, pero la esencia de la historia sí lo es. Para informarse mejor acerca de las bases de este juego, pueden visitar el Space de Pablo desde AQUÍ.
La historia:
Marcelo estaba saliendo con una chica hacía más de un año, pero la relación no funcionaba, o mejor dicho: funcionaba muy mal. Los dos se gustaban y se atraían físicamante, se respetaban, sentían un gran cariño mutuo y compartían gustos parecidos. Pero no podían estar dos horas juntos porque empezaban los problemas … peleaban por cualquier cosa, todos los días terminaban discutiendo y la situación ya se estaba poniendo insoportable. Seguramente las peleas eternas solo eran un síntoma de que no estaban enamorados y por eso decidieron que era hora de terminar la relación. No sé de quien fue la idea, pero se le socurrió que si iban a terminar, que fuera con bombos y platillos, a todo trapo, jaja, y planearon un fin de semana en una isla encantadora rodeada de mar y luz … Un lugar perfecto para una historia de amor imperfecta, pero querían hacerlo. Lo sorprendente, fue que este fue el mejor fin de semana de todo ese año de noviazgo, no se pelearon, no discutieron, disfrutaron de cada una de las actividades en la isla como si fueran una sola persona, tal era el grado de compenetración que tuvieron esos días.
Al terminar el fin de semana, sin ninguna tristeza ni melancolía, subieron al barco que los llevaría de nuevo al mundo “real” y hasta último momento permanecieron juntos como si fueran la pareja más feliz y consolidada del mundo. Sin embargo cuando llegaron a puerto, ninguno de los dos perdió de vista el objetivo de aquel fin de semana de despedida, y de hecho se despidieron para siempre, allí mismo, sin mirar atrás, sin dudar… Años después mi amigo Marcelo me contaba esta historia, y a mi me sorprendió el trasfondo del asunto, tanto por la ocurrencia de la despedida-festejo, como el hecho de que ninguno de los dos hubiese dudado acerca de seguir la relación, luego de haberla pasado tan bien. Y mi amigo lo que me dijo fue lo siguiente “la pasamos bien porque sabíamos que nos librábamos de un peso, ya no estábamos en el “plano” de pareja, sino de amigos, y eso nos alivió a los dos, creo que festejamos el haber resuelto un problema, y por eso nos sentíamos bien”. Habrá sido así entonces, digo yo.
Este relato se relaciona a la “isla” que Pablo menciona en su propio texto. Gracias Pablo por invitarme al juego, y gracias por la paciencia, jejeje …





2 respuestas hasta el momento ↓
Pablo // Octubre 6, 2008 a 9:51 am |
Hola. Gracias por tu esfuerzo. Nunca es tarde si la dicha es buena.
Eso sí, vista la manera con que la gente participó, en comparación con la otra edición, creo que hasta mucho duró, por que habían participantes que se le había olvidado o pasaban del juego, ya que escribían entradas en sus espacio que no tenían nada que ver.
En fin, saludos. Pablo.
Valeria // Octubre 6, 2008 a 5:06 pm |
Que no tenían nada ver con qué? con los relatos?